El nutricionista Mario Rey desmonta los mitos y exageraciones sobre el ayuno intermitente
Según la entrevista publicada por Men’s Health, el nutricionista Mario Rey sostiene que se han exagerado los beneficios atribuidos al ayuno intermitente.

Puede ser una herramienta útil para algunas personas, pero, según Rey, sus posibles ventajas no convierten el horario de las comidas en una prioridad por encima de una alimentación adecuada.
Primero, cómo comes; después, cuándo
Rey relaciona algunos beneficios observados, como la pérdida de peso y ciertos cambios en indicadores cardiometabólicos, con la restricción calórica, no necesariamente con el hecho de ayunar en sí. También advierte de que en redes sociales se han difundido afirmaciones exageradas, entre ellas las que prometen vivir mucho más.
La aplicación práctica es sencilla: antes de probar una ventana de alimentación, conviene revisar si la pauta permite cubrir las necesidades nutricionales y encaja con la vida diaria. Si el ayuno desplaza comidas hasta dificultar una alimentación suficiente o genera ansiedad y estrés, alargarlo no es automáticamente una mejora.
Rey también recuerda que el ayuno no es necesario ni superior a comer sin restricciones horarias cuando la alimentación es adecuada. En su planteamiento, importa más la calidad de lo que se come que convertir el reloj en el centro de la estrategia.
Una pauta flexible, no una competición de horas
Sobre cuándo empezarían a notarse cambios, Rey considera arbitrario fijar un umbral exacto. En la entrevista señala que la literatura suele situarlos aproximadamente a partir de las 14 horas, aunque podrían aparecer entre las 12 y las 14. Eso no significa que haya que perseguir cada vez más horas: el nutricionista advierte de que un ayuno más largo puede dificultar la cobertura de nutrientes y aumentar la ansiedad o el estrés.
Como contexto, Infobae recoge un estudio sobre alimentación con horario restringido en adultos con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2 controlada mediante la dieta. El trabajo comparó una ventana de alimentación de 10 horas con otra de 16 durante 12 semanas y comunicó pérdidas de peso similares entre ambos grupos. El resultado sirve para poner el foco en una pregunta concreta: qué aporta el horario por sí mismo, más allá del cambio de peso.
Qué revisar antes de intentarlo
Si te planteas ayunar, empieza por valorar si puedes mantener una alimentación completa dentro de la franja elegida y si el patrón te resulta sostenible. No tomes como objetivo acumular horas ni sustituyas una pauta equilibrada por un horario rígido. Rey recomienda contar con el consejo de un profesional de la salud o de la nutrición, especialmente si el ayuno se está haciendo difícil o afecta a la relación con la comida.
La conclusión no es que el ayuno carezca de utilidad, sino que no hace falta convertirlo en una solución universal. Para organizar la alimentación, primero merece la pena comprobar qué comes y si cubres tus necesidades; el horario puede quedar en segundo plano.

